Dolor crónico.

DICLOFENACO: Un antiinflamatorio no esteroideo usado para reducir inflamaciones y como analgésico reduciendo desde dolores causados por heridas menores hasta dolores tan intensos como los de la artritis y artrosis.




Artrosis.

Sólo tengo 35 años y tengo artrosis en la lumbar.

El siete de marzo de 2001 llovió mucho en Madrid. Recuerdo que en el trabajo nos enteramos de que había muerto un mendigo por el derrumbamiento de un edificio en obras en Argüelles (http://www.elmundo.es/2001/03/08/madrid/965505.html )
(
http://www.elpais.com/articulo/espana/muerto/heridos/desplomarse/edificio/centro/Madrid/elpepiesp/20010308elpepinac_26/Tes )

Algunos se permitieron el lujo de hacer alguna broma, tan española, al respecto. No recuerdo si yo me reí o no. Estaba nervioso por la entrevista que tenía esa misma tarde en otra empresa (GFI) situada muy cerca de donde me hallaba, en el barrio de Fuencarral.

Seguía lloviendo pero salí de la entrevista a buen paso, con ganas a llegar a casa y contarle a Javier que me había ido muy bien, que era optimista al respecto. Mi vida no podía ser mejor despues de tanto tiempo.

Me había decidido a coger las riendas de mi curro, acababa de empezar mi primera relación “de verdad”. Me sentía joven, atractivo y feliz. ¿Qué mas se podía pedir?. Quizás que dejase de llover.

Cogí la línea 10 de Metro. Seguí leyendo “El amante lesbiano” de Sampedro. Que no me gustaba nada al principio pero había llegado a un momento interesantisimo, donde el padre fallecido del protagonista se le aparece y le empieza a contar como le gustaba que le pegaran.



Salí en Nuevos Ministerios con el libro en la mano, absorto en la lectura. Me retrasé un poco del resto de la gente, ya que cuando leo y ando a la vez voy extremadamente lento.

Un ruido me despertó del “sueño” de Sampedro. Subí la vista y ..



Es fácil decir “todo ocurrió en un segundo”. “No me di cuenta de nada”.

Mentira.
Recuerdo todo: segundo a segundo.

El techo se abrió y cayó en mi cabeza, el agua salió con una fuerza imparable. Oí gritos de mujer.

El libro se me escapó.

El agua me arrastraba veía el techo e intentaba sujetarme pero no había nada. Me dirigía hacia las escaleras mecánicas.

Tomé la decisión de sentarme. Sabía que iba a caer y temí dar vueltas de campana y abrirme la cabeza.

El agua me entró por la nariz. Olía a barro, a agua estancada y sucia.

El agua me entró por las orejas, me las entaponó, me entró por la boca pese a que apreté fuerte para que no ocurriese y contuve la respiración.

Oía pasar los andamios de las obras cerca de mi. Ruido de latigazo, de cuchillos. Oía gritos de mujer, todavía.

Pensé: voy a morir.

Pensé en Javier. Es joven y agradable. Me llorará, sí. Pero sólo llevamos unos meses. Lo superará.

Pensé en mi vida, en gente que había conocido.
Recuerdo todo lo que recordé. Como si fuera una pelicula que veo en youtube.

Recordé una fiesta de disfraces que hicimos con los amigos de barrio cuando era un chaval.

Recordé cuando me caía siempre por las ortigas.

Recordé cuando y por qué me abandoné y empecé a engordar y soñaba con salir del pueblo. Y pensé: lo conseguiste.

Recordé cuando mi tío llegaba borracho todas las noches. Como mi madre y mi padre hablaban entre ellos del miedo que tenían de que hiciera algo a las niñas.

Recordé cuando acabé el instituto y Virginia, una chica de mi clase me dijo, en la cena de fin de instituto que era la única persona que habia admirado.

Recordé el día que , en el colegio mayor, le llenamos a Fredi la habitación de crucifijos, porque un cura había dicho en una charla que nos había dado, que era el primer remedio con los endemoniados.

Recordé cuando conocí a Emilio. ¿Cómo podía gustarle a un chico tan guapo?.

Y pensé: me voy a morir.

Me estoy muriendo. Esto es horrible, no hay ni una luz. ¿Y si tienes razón y Dios no existe?

Pensé en mis padres, en mi madre. La putada que iba a ser perder a un hijo. Debe ser lo más horrible del mundo. Un dolor insondable. Pensé que no podía hacerles esa putada.

Y grité: ¡ Mamá!

Y todo fue silencio.










El agua seguía entrando por todos los sitios.

Me encontré en paz.

Y oí: ¿Estás bien?.

Intenté abrir los ojos, pero no podía, el barro no me dejaba.

Se llamaba Luis. Me limpió la cara y me ayudó a levantarme.

¿Estás bien? – repitió.

Le miré. Y asentí.

- Ha habido un accidente – me dijo Yolanda. Una chica rubia, gordita. Llena de barro de arriba a abajo. – el agua nos arrastró a los dos. Conseguí agarrarme a un andamio. El único que no ha sido arrastrado – siguió.

La gente que había bajado de la línea 10 sentido Fuencarral nos ayudó. Pidieron ayuda arriba pero dijeron que los bomberos no podían bajar. Habían dado ordenes de que no parasen los metros en Nuevos Ministerios. Pasaron dos sin parar.

Luis, del que no volví a saber en mi vida, sacó medio cuerpo al final de la estación para parar al tercero. nos llevaron a Yolanda y a mi a Santiago Bernabeu. El SAMUR tardó dos horas en atendernos porque desde Metro les decían que no había victimas.

Me dejaron con las piernas totalmente arañadas, dos hematomas en el ano, varios golpes en la cabeza , semidesnudo y lloviendo en la calle. Esperando un coche de Metro.


OMEPRAZOL : inhibidor de la bomba protón matriz usado para la dispepsia, úlcera péptica, etcétera. Evidentemente es un protector gástrico, ya que el resto de medicamentos es muy fuerte.




Todo lo que pasó sirvió para algo.

No fue bueno: no esperaba que todos me fallasen. Cuando digo todos, es todos. Mi pareja. Mi familia. Mis amigos.

Mi pareja tuvo miedo. Siempre lo tuvo. Siempre lo tendrá. Sé que siempre estará arrepentido. también se que gracias a que aposté por perdonarle pasé los años más felices de mi vida. Descubrí el amor, lo disfruté, lo exploté , lo viví. Te he perdonado mil veces. Te he querido gracias a ese perdón muchas veces más.

Mis padres desaparecieron. Todas sus taras se vieron esos dias. Pero no les culpo, aunque les sufro. Se que su vida no ha sido ni mucho menos fácil. Se que responden a aquello que la vida les dio. Se que la vida de esa generación ha sido muy dificil. Que tuvieron que comer cuando no había comida, que tuvieron que querer cuando no había cariño en el mundo. Pero me sentí sólo. Lo último que grité fue ¡ Mamá! y lo último que tuve fue a mi mamá. Y sonará infantil, pero todos, durante toda la vida necesitamos a nuestra mamá. Y no tuve a mis hermanas, quienes engañadas por mis padres, pensaron que no había pasado nada.

Y no tuve a mis amigos. Y esto, para quien lo piense, no es un llorar por llorar, no es un “eso es lo que tu crees”. No. No tuve ni una llamada. Ni una visita. Ni una preocupación.

Y todo lo que siguió me sirvió. Me hizo mucho daño, pero me sirvió. La soledad era esto, como dice el libro.


Porque meses despues cuando estaba desesperado porque me habían quitado todo mi trabajo como si en vez de haberme quedado mal de las piernas y de la lumbar me hubiera quedado mal de la cabeza. Meses despues en casa de mis padres vi un programa de televisión.

Unos chicos lloraban y luego cantaban.

Y me gustó.

No se por qué.

Y el presentador, Carlos Lozano, dió la dirección de portalmix. Y me metí allí ese mismo dia (aunque ya había navegado antes, con Gran Hermano por esa web).

Y descubrí un sitio para reir. Cuando pasó la fiebre OT siguió la gente. Todos ycada uno de nosotros, de los de la primera hornada habíamos entrado (casualidades) respondiendo a algun hecho de nuestras vidas.. Todos buscábamos, sin saberlo, compañía. Ciber-compañía.



Y conocí a Celina, a Lucía, a Belén, a Mar, a Susana. Y conocí a Ely, a Nuria, a Carlos y a otros tantos.

Y me reí muchísimo.

Y ví que la vida merecía la pena. Y que la gente merecía la pena.


MYOLASTAN : relajante, para poder dormir sin dolor.


Y las cicatrices se curaron.

Las físicas.

Pero me quedó un dolor recurrente en la lumbar.
Tuvo que pasar hasta seis médicos de la seguridad social. Seis. Para que me hicieran caso. Me duele. Me DUELE.

Unos decían que era psicosomático. Y me mandaron a una psicóloga que básicamente me dijo que la culpa era mía porque no hacia ejercicio físico y que me boicoteaba mi propia vida. y yo me dije: “coño, es cierto, si no hubiera sido egoista no hubiera ido a esa entrevista y no me hubiera pasado”. Y la creí.

Pero la lumbar me seguía doliendo. Y cuando me dolía me decía: eres tú.

Y pasaron muchas cosas.

Las piernas se recuperaron.

Volví al trabajo, cambié de trabajo.

Aunque seguí amándole, me di cuenta de que el amor no basta. Y decidí romper mi relación. Y aunque eso me pueda haber causado mas dolor que alegría es así. Y fue consciente de ello y seguí adelante. Siendo honesto. Y me dí cuenta de que yo había sido una gran pareja. Y yo he sido un gran ex. He sido un gran amigo, que nunca ha fallado.

Pero me seguía doliendo de vez en cuando la lumbar.

Y supe que no era mi cabeza. Que era dolor.

Y fui otra vez al médico. Había cambiado. Francisca, se llamaba la nueva. La convencí. Me hicieron pruebas.

Muchas pruebas.

Y el resultado fue artrosis.

Es artrosis. Tienes la lumbar como un anciano de 60 años.

No estoy loco. No es mi cabeza. No soy yo.

Y supe que había muchas cosas que no me las imaginaba.

Cosas que habían pasado en mi niñez.

Cosas que habían pasado hacía poco.

Por que me dolía.

Y ahora me duele. Es crónico, y de vez en cuando aparece.

Y me hace recordar. Lo feliz y lo infeliz. Lo sólo que se puede llegar a estar, tal que un sábado, sin poder andar eres capaz de quedar con alguien a quien no conoces para no estar sólo en casa. Y el domingo, aunque tengas ganas de llorar , por el dolor, por la soledad, seas capaz de recorrerte medio Madrid para ver el partido con unos amigos. Los que conseguiste por ese accidente. Y la vida es circular.

Y seguirá doliendo.

Es crónico.

Pero me hace sentir vivo.
Y cuerdo.

18 comentarios:

jose... deseo que el único dolor crónico que te ha quedado sea el de las lumbares. Nunca he pasado ese miedo extremo por mi vida, afortunadamente, pero sí he vivido, como todos supongo, instantes extremos y que te ponen al límite, y la catarsis es tan fuerte, y te tienes que quedar tan desnudo delante de a lo que te enfrentas que asusta. Pero fortalecen y ayudan a conocerse y a conocer, y a situar a cada uno.
Y como me gusta Sampedro (esto ya lo sabías)!
Gracias, jose

ostia, ostia! estoy casi abonada al diclofenaco, según el traumatólogo tengo los pieses de patinadora o bailarina, Ja y Ja!!!!
Pero, bueno...resignación y apechugar lo que no venga

Impresionante post de entrada!!!!

No sabia na de ná ... Y debe ser un palo tener una experiencia tan dura!!!!

Me alegra que te sientas tan vivo!!!!

Un saludo!!!

Que bien escribes... escribes tan bien, que hasta la historia mas horrible, se lee bella...
Mi artrosis es cervical, con una hernia y ahora mismo me tomaría un myolastan, pero vendrá el acupuntor, no esta mal...
Yo entré por un divorcio... y mi recompensa fue un montón de gente que me hace cada día más facil.
Gracias... las que teneis

Me has contado esto antes, pero, siempre que lo oigo, o ahora que lo leo, se me pone un nudo en la garganta, y pienso que desearía haber podido estar allí para aliviar tu dolor; sé que eso es imposible, pero no puedo evitar desearlo.

Y entiendo muy bien a lo que te refieres con que , a veces, el dolor crónico nos hace sentirnos vivos y cuerdos, quizás habrá gente que le parecerá contradictorio, per oyo entiendo muy bien esa sensación.

Y ya sabes que soy torpe para estas cosas, y a veces, puedo ser muy antisocial, pero lo único que se me ocurre decirte es que estoy aquí, que entrar en ese lugar donde se hablaba de unos que cantaban y lloraban me dió uno de los mayores tesoros que tengo en mi vida: tú, y que GRACIAS , por miles de cosas que, seguramente, nunca podré agradecerte lo suficiente y menos aún devolverte todo lo que tú me das.

Te sigo leyendo. El placer es el placer, y hoy, inmenso.

Placer encontrado a través de esta maldita pantalla. Pantalla que sólo aquel que haya tenido que buscarlo sabe el oxígeno que da y la soledad que llena.

Hoy pusiste nudos en gargantas y deshiciste el mío, que por fin, al leerte, encontró el camino para desbordarse. Gracias.

Me doy cuenta de que hay tantas cosas que no sé de ti...

Lo que más me gusta es que has sabido sacar cosas buenas de lo malo, además de fuerzas para seguir adelante.

Un abrazo.

Que pasada. Me he quedado noqueada. Por momentos he pensado que era un relato.

Mil besos, J. Tú y tu artrosis estais como un queso.

Te sigo leyendo. De vez en cuando entro en tu blog, no tanto como quisiera, y me actualizo. Pero pocas veces te dejo entradas. Pequeñas manías mías que no entieno. Hasta al principio te firmaba con el nombre que en cierto mundo me llega a identificar, ahora prefiero la comodidad del anonimato.

Pese a que dicen que escribo bien, leerte me hace sentir literariamente torpe. Pero eso sólo la entrada. Indago y siento que me reconcilio conmigo mismo también al leerte. Y al conocerte, los tintes borrosos que a veces te atribuyo se pintan de otros colores.

Ojalá el dolor crónico sea el de las lumbares. Y del dolor crónico, pasemos a un sentimiento pragmático de recuerdos. Y es reconfortante como en esas pequeñas vías de evacuación tú encontraste un programa de televisión y gente que ansiaba compañía, coincidiendo con ellos en la forma, en el fondo y en el tiempo. A mí me pasa lo mismo con otras cosas, mi propia vía particular, que no me hace sentir especial ahora que te he leído, sino más bien vinculado al fondo humano de los que estamos harto de que nada sea fácil, de lo que hemos ido subiendo peldaños, pero que nunca hemos dejado de sufrir.

Un abrazo fuerte

Veo que hace una semana que colgaste esto, y yo no lo había leído hasta ahora (iba a poner "ahorita", influencias de la pareja...). Sabía por tí mismo del "accidente", no sabía de las secuelas, tanto físicas como psicológicas. Sentirse sólo en esos momentos en que se necesita compañía ha de ser chungo, de verdad.
Supongo que reclamaste a la compañía del metro, a la constructora de las obras, al AStyuntamiento y al "sursum corda" por los daños y perjuicios físicos y morales, secuelas, etc. Y si no, pues muy mal: a éstos ahay que crujirlos a pleitos, y exprimirles hasta el último céntimo de euro.

Ay. Una de las cosas importantes para ser feliz y para estar cuerdo es que te reconozcan. Ahora los médicos no sólo han reconocido tu dolor, también tus amigos te reconocemos a ti y te queremos.

No podemos hacer nada para aliviar los dolores, lo único que podemos hacer es no ocultarlos, no evitarlos, y estar ahí.

Leyéndote siempre me dan ganas de escribir. Incluso, como esta vez, de copiarte (mil perdones!) ;)
A mí el dolor crónico no me hace sentir vivo. Me hace sentir hecho polvo y jodido y viejo. Qué mierda!

He pasado por aquí, y me he quedado leyendo la historia del metro, y todo lo que te pasó. Vaya, que historia, y lo del myolastan me ha recordado a una canción de la casa azul que me gusta mucho pero que hace tiempo que no escucho.
En las playas de tánger siempre había cabecitas de señores o señoras que salían de la arena y era que su cuerpo estaba debajo. Te miraban muy serios y con un halo de melancolía. Casi todos tenían una pequeña construcción de cuatro palitos alrededor de sus cabezas y un pañuelo encima que les protegía del sol. Decían que era bueno para la artrosis.

Después no me preguntes porqué no entro. Joder, estoy en el despacho llorando.
Yo prefiero ni acercarme a oler los dolores crónicos(los físicos ya sé que es más imposible obviarlos). Como las burras, con orejeras y hacia adelante. Está escrito en mi y soy como soy gracias o a pesar de ellos, pero no quiero llevarlos como mochila, no lo soportaría.
Kata.

Sin palabras, me has dejado sin palabras.

Eso sí, tengo palabras para decirte que esta entrada es impresionante.

Defines muy bien el dolor y mira que es difícil.

Un enorme beso obeso!

Tengo 40 (casi 41) años y tengo una esclerosis múltiple.
Sería más o menos la semana santa de 2001, estaba haciendo una excursión por Galicia con unos amigos y fuimos a ver una playa muy bonita de la costa de Lugo, cerca a Ribadeo. Había que bajar unas escalera y sin darme cuenta se me fue el pie y me torcí un tobillo. Me lo curaron y mejoró, pero no acabó de ir bien siempre, el tobillo seguia fallando de vez en cuando. Ese verano me fui a Sitges con un amigo, y estando allí ya no solo empezó a fallar el tobillo, subía por pantorrilla, rodilla y muslo. Adelanté mi vuelta a Madrid y quedé con una buena amiga que es neuróloga. Me pidieron rápidamente una resonancia cuyo resultado me dieron el día 17 de septiembre de 2001, fecha que ya tengo grabada. En ese período de tiempo habia pasado de cojear a necesitar una silla de ruedas para desplazarme. Yo iba con mucho miedo el día que fuí a por los resultados, porque el posible diagnóstico iba de algo operable y curable como una hernia cervical, hasta un tumor cerebral. Cuando entré en la consulta, mi amiga no estaba, cosa que me extrañó y luego me preocupó. El resultado me lo dió otra compañera, a la que he de agradecer que no se andara con rodeos. "Es una esclerosis múltiple".....Tardé en reaccionar unos segundos. Quería alegrarme porque no iba a morir de un tumor, pero luego analicé bien lo que me habían dicho y me quedé blanco. Salí al pasillo, me apoyé en la pared y me dejé deslizar hasta el suelo. Una vez allí empecé a llorar como un niño. Recuerdo perfectamente que mi hermano pequeño, que me había acompañado al hospital, me preguntó: "Javi, ¿te vas a morir?". Yo le abracé y le dije que no, que no me iba a morir, al menos de eso no, o al menos de momento no tenía intención. Fui a casa de mis padres a darles la noticia y luego me encerré solo en una habitación, necesitaba pensar, en mí, en mi vida, en mi trabajo, en lo que iba a hacer a partir de ese momento. Nunca me he considerado una persona especialmente luchadora o dura, y creo que sigo sin serlo, supongo que asumí lo que me pasaba y lo que iba a ser mi futuro a partir de ese momento. ¿Cómo respondió mi entorno? Nunca he querido dar pena, es más, lo odio, pero sé que he dado mucha, primero a mi familia, primero a mi madre, y luego a mis amigos más cercanos. NO me han faltado apoyos nunca, he de reconocer, aunque sé que no con todo su apoyo volveré a montar en bici, a pasearme por la playa o a bailar, lo sé y prefiero asumirlo así antes que deprimirme. ¿Hubiera preferido morirme? En ocasiones he llegado a pensarlo, pero no, no lo prefiero, prefiero vivir así a morirme, eso lo tengo claro. Ahora necesito una muleta para poder ir a trabajar (he tenido la suerte de poder seguir haciéndolo y en la misma empresa) y una silla de ruedas si es algo más largo o cansado, como dar un paseo o ir al super. Aun así vivo con miedo. Miedo de que en cualquier momento me venga un nuevo brote (llevo sin brotes casi 3 años) y me deje durante un par de meses postrado, o que la enfermedad progrese de alguna forma nueva que de momento desconozco, lo cual me preocupa aun más si cabe. Pero aunque vivo con miedo, no vivo infeliz, creo que tengo muchos motivos para disfrutar esta vida que me ha tocado. Tengo gente a la que quiero y que me corresponde, y aunque con limitaciones, sigo saliendo, nadando de vez en cuando, viajando lo que puedo y disfrutando de la vida lo mejor que puedo. Vivo atado a una medicación que me pinchan cada viernes y que me deja para el arrastre gran parte del fin de semana, pero bueno, es una nueva vida que tengo asumida y que vivo lo mejor que puedo. No sé si algún día me curaré, no sé si viviré tanto como para que descubran algo, pero de momento aquí estoy y aquí sigo. HOy mismo he empezado mis vacaciones y dentro de 3 días me voy a la playa, aunque yo no creo que pise la playa, pero mira, nunca se sabe, igual algún día me lanzo, aunque luego tarde una hora en poder salir, pero no tengo prisa, yo siempre digo que voy mas despacio pero acabo llegando, aunque sea por cojones.

Hosties, jotas, qué bien escribes.

Estuve todo el rato dudando entre si era una realidad o un cuento. Me ha emocionado, y yo no me emociono mucho, eh.

En cuanto a tus dolores, adelante y con aguante! No te voy a contar las experiencias de mis familiares y amigos porque no te servirán porque no me conoces de nada, pero yo digo que: PODEMOS, SI.

Cuidate, eh ;)

Anonimo1

Jotas:
Solo dos palabras.

Te queremos!!!!!!!!!!