(Este es el discurso, las palabras que escribí y leí - como pude- en la boda)
Empecé diciendo que yo era la voz masculina que le hacía falta a la boda (o algo así, no recuerdo mucho) y que intentaría leer integro lo escrito porque no tenía la cabeza para pensar...
"El siglo XIX fue un gran siglo. Ya no se hacen siglos como antes.
Pero ni siquiera en ese siglo se fue capaz de escribir algo coherente sobre el amor. Porque está claro que aquí se celebra amor, y me pidieron decir unas palabras sobre esta celebración. Sin embargo, es imposible.
El amor es destructivo para con las palabras. Todo aquel que intenta definirlo fracasa en un oceano de cursilería insoportable. Que si revoleteo de mariposas en el estómago (¿acaso alguien ha comido mariposas y han conseguido salvar los ácidos del estómago para revolotear?), que si olor a azahar , música de violines, que si pajaritos cantando, que si besitos robados al atardecer en los bellos parajes de... ¿de?, ¿de un polígono industrial?, ¿de un barrio con olor a fritanga y ajo?, ¿del metro a la hora punta lleno de sudorosos trabajadores y adolescentes gritones?. ¿Por qué no?.
Del amor no voy a hablar porque solo se consigue hacer visible en todo su explendor cuando se habla desde la ausencia del mismo (sea por abandono, soledad o añoranza). Y aqui, hoy, no hay de eso. Al menos por vuestra parte. (Aquí meti una morcilla diciendo que otros no tenemos esa suerte, y que yo estaba disponible...)
Lo que os ha traido a vosotras aquí es claro, y resultaría redundante subrayarlo.
Por eso voy a hablar de lo que nos ha traido a nosotros aquí ...
El otro día tuvimos una conversación seudofilosófica (XXX, Javi y yo eramos los seudos y XLL la filosófica). En esa charla me atreví a opinar que el hombre tiene consciencia de serlo al tener a otras personas a su lado. Y aunque suene a chiste de película española de los setenta: ¡¡ Cuán hombre me siento a vuestro lado!!
Decía Aristóteles que el amigo es otro yo, que sin amistad el hombre no puede ser feliz. Y creo hablar en el nombre de todos, en deciros que nos hacéis posible ser felices, y que por ello estamos aquí. Sin esperar nada, porque la amistad es altruista. Porque el propio hecho de “estar” ya nos hace felices. En resumen, como cantaba Marisol: “Tengo el corazón contento ,el corazón contento, lleno de alegría,tengo el corazón contento desde aquel momento en que llegaste a mí”.
En “Sin Perdón” (Aquí meti otra morcilla diciendo que era de Clint Eastwood, a quien XXL y yo adoramos pero que a Mer no tanto) , el protagonista decía que “Matar a un hombre es despreciable. Le quitas todo lo que tiene, y todo lo que podría llegar a tener”. Pero, añado yo, no le quitas lo que ha tenido. A nosotros nadie nos va a quitar este momento. Y estoy seguro de que en el momento final, cuando (dicen) que toda nuestra vida pasa en flashes , en muchos de ellos estaréis vosotras, y estoy seguro de que alguno de esos flashes rescatará este momento, en el que vosotras celebrasteis vuestro amor, y nosotros vuestra amistad.
Muchas gracias a las dos, por encontraros, por atreveros a dar este paso, pero sobre todo por dejarnos se partícipes de ello. "
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